miércoles, 1 de junio de 2011

"LA CONSTRUCCIÓN DE LA SUBJETIVIDAD"


CONSTRUYÉNDONOS A PARTIR DEL DESEO

Partiendo del conocimiento de que el proceso de construcción de la subjetividad comienza antes del nacimiento, en el momento mismo de la gestación, con Otros que forman parte de dicha construcción, es posible afirmar que paralelamente a ello, desde el estadio fetal, se estructura inconscientemente una imagen del cuerpo, que es “la encarnación simbólica inconsciente del sujeto deseante” (Doltó, 1984)[1]. Esta imagen inconsciente es parte fundamental de la identidad del sujeto, y por lo tanto, de su subjetivación.


Consideramos, desde este espacio, que esta imagen inconsciente del cuerpo no es única ni estática, sino que va evolucionando a lo largo del desarrollo; a partir de esta idea, es necesario mencionar que existe una vivencia relacional originaria que marca nuestra memoria a medida que nos estructuramos. Esta estructuración sólo es posible a partir del momento en el que todas estas experiencias primarias se verbalizan, es decir, se simbolizan (Binet, 1999)[2].

Para entender a la imagen inconsciente del cuerpo es preciso pensar la diferencia que existe entre lo que un sujeto idealiza, desea, anhela de su cuerpo y lo que este realmente es. Es decir, entre el esquema corporal, el cual especifica al individuo en cuanto representante de la especie que es, en principio, el mismo para todos; y la imagen del cuerpo, que por el contrario, es propia de cada uno, está ligada al sujeto y a su historia, y es eminentemente inconsciente (Doltó, 1984).

Al pensar en el proceso de construcción de la subjetividad, se propone desde este espacio tener en cuenta que resulta fundamental considerar cómo el sujeto se ve a sí mismo. Así, nos replanteamos la imagen inconsciente del cuerpo como una característica que favorecerá el proceso de subjetivación en tanto el bebé, que va creciendo hasta formarse como adulto, pueda desarrollar su capacidad de deseo.



De esta manera, pensamos que todo sujeto es capaz de desear y ser deseado, es sujeto deseante y sujeto de deseo. En el marco de su constitución subjetiva, el sujeto se encuentra inmerso en un abanico de instituciones, dentro de las cuales se va fomentando y alimentando esta posibilidad de deseo. Los valores, los sentimientos, la afectividad, son algunas de las transmisiones que recibimos de la familia, de los amigos, de la escuela y de otras instituciones en las que nos desarrollamos.

Esta capacidad de deseo a veces se ve obturada debido a diferentes factores, como pueden ser un contexto adverso, una historia generacional compleja, que tienen como prioridades en la vida cuestiones que si bien cumplen un papel en la construcción de la subjetividad, no pueden detenerse en la reflexión acerca de la subjetividad misma. Esto hace que el proceso de desarrollo del sujeto pueda verse obstaculizado, lo cual no significa que se imposibilite la capacidad de deseo.

En relación al Sujeto de la Psicopedagogía proponemos poder pensarlo como un Sujeto deseante, a quien primeramente podamos conocer brindándole la oportunidad de mostrarse tal cual es, de manera que podamos ver aquella imagen corporal que definimos en este artículo. En consecuencia no estaremos focalizándonos en la presencia o ausencia de dificultades de aprendizaje exclusivamente, sino que intentaremos que el sujeto pueda desplegar su deseo, y a partir de ello podremos dar nuestro aporte a la construcción de su subjetividad.

Realizado por Azuaga Paz, Buchanan Belén y Orfanelli Antonella.


[1] Doltó, Francoise , “La imagen inconsciente del cuerpo”, Ed. Paidós, 1984

[2] Binet, Eric; Perspectivas: revista trimestral de educación comparada. Paris, UNESCO: Oficina Internacional de Educación, Vol. XXIX, N° 3, 1999.